El lujo de otro maestro

9 febrero 2012

Diario de una mujer adúltera, de Curt Leviant.

Por: J.

Me hice de Diario de una mujer adúltera luego de leer el comentario que le dedicó el genial Saul Bellow: “He leído la novela de Curt Leviant de un tirón… He saboreado cada peripecia de la intriga… Este libro está escrito con infinito tacto, sensibilidad y elegancia”.  Es cierto que la novela está dedicada precisamente a este ganador del premio Nobel, pero sería errado suponer que entre ambos maestros se dieron tratos como los típicos de algunos otros colegas suyos en las tierras del norte, y, sobretodo, por estos lares; basta recordar lo crítico que fuera el propio Bellow con Philip Roth a propósito de la publicación de su Me casé con un comunista.  No, como en tal caso, se trata de un ejemplo de franqueza.  Pero si lo dicho por el legendario autor de Herzog sobre la excelente novela de Roth resulta –yo así lo creo – harto discutible, sus elogios para con el trabajo de Curt Leviant (Austria, 1932) lucen claramente su justicia y, de hecho, con ellos coincidirán, por su entusiasmo, los de cualquier lector que caiga en sus páginas.  (Digo “caiga”, porque quien empiece la lectura de Diario… difícilmente podrá soltar el tocho hasta dar vuelta a su última página, presa de su hechizo.)

Leviant, también académico y traductor de reconocida trayectoria, heredero de la magia de Bashevis Singer y Malamud con la novela erótica, nos ofrece aquí una deliciosa historia que tiene por protagonistas a Aviva, una atractiva chelista, Guido, un exitoso fotógrafo, y a Charlie, un psicólogo amigo de él, envueltos los tres, a sus más de cuarenta años, en una intriga con causa en el deseo y, tal vez, ideas y sentimientos mucho más profundos.  Pero en esta obra, nos cautiva no sólo por su sorprendente capacidad para elevarnos la temperatura con el correr de unas cuantas páginas, sino además por la sutileza con que es capaz de abordar en otras de estas y hasta en las mismas, temas delicados, inclusive espinosos, en un juego en que vence con nosotros la resistencia de sus personajes a revelar sus verdaderos sentimientos o los recuerdos que en realidad les pasan por la cabeza mientras hablan de otras –falsas o engañosas – situaciones en fingida confidencia.

Ah, y la estructura del libro merece mención aparte, de tan sorprendente como eficaz que es: convirtiendo al lector en partícipe de la composición de la historia, haciéndole hurgar en la intimidad de sus personajes, llevándole de la mano a explorar regiones “ocultas” de la intimidad de éstos, de un capítulo a otro, de aquel a un apéndice de notas, y de éste a una línea que se lee de nuevo con gusto.

Sí, una obra maestra.

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Una respuesta to “El lujo de otro maestro”

  1. Fragata said

    Genial. Sè, ademàs, que Leviant fue traductor de Bashevis Singer, asì que tenìa de quièn sacar tanto. El libro es excelente, te doy toda la razòn J.

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