Gigante

25 marzo 2012

Los reconocimientos, de William Gaddis

Por: J.

Un producto de más de siete años de trabajo.  Una novela nada sencilla de leer, que ya a primera vista, demuestra que debió ser muy, pero que muy difícil de componer.  Un tocho de más de novecientas páginas en su primera edición en inglés, y de mil noventa y cinco en la disponible a la fecha en español, a cargo de Alfaguara.  Un proyecto que completara William Gaddis (EE.UU., 1922-1998) a los veintisiete años y que le tomara seis más para conseguir un editor que asumiera el riesgo de publicarlo.  Los reconocimientos, la obra de que hablamos, vería la luz en 1955 y sería recibida por la crítica de su país, sobre todo, como una obra difícil -al punto que dicho calificativo se convertiría casi una marca registrada para referirse, muchos años después y aún hoy, a ella -; pero fue tomada, también, y por muchos, como una novela fallida, ahogada en su propia desmesura.

Veinte años después, Gaddis se haría con el National Book Award con su siguiente novela, JR, un proyecto de similar envergadura a la de su opera prima, y luego, tras otras dos décadas, nuevamente, con A frolic of his own, también por el estilo.  Poco a poco, la fama del enorme autor norteamericano fue elevándose, si bien, sólo significativamente entre lectores dispuestos a grandes desafíos.  Sin embargo, ello bastó para contribuir a que una nueva leyenda, Thomas Pynchon, tomara el mundo con V, El arcoiris de gravedad y sus siguientes novelas, las que deben a The recognitions mucho más de lo que usualmente se dice.  Y es que la obra bajo comentario, que relata la historia de Wyatt Gwydon, hijo de un pastor religioso, que de pintor pasa a curador de obras antiguas y, finalmente, a falsificador (en un complejo tour a través del espíritu de la modernidad, entre profundas reflexiones sobre la mecanización de la producción y el abandono del arte), representa no sólo un primer paso colosal, sino un hito de calidad vertiginosa para el desarrollo de una nueva forma de narrar; en ella la prosa se extiende y ahonda, jugando, para abarcarlo todo, creciendo como un organismo descontrolado…, aunque en pleno control.  Más tarde, claro, se hablaría mucho de “entropía”, pero relacionando dicho término con los trabajos de Pynchon, y más tarde Foster Wallace y Vollmann.

La nueva publicación, este 2012, de una nueva traducción de Los reconocimientos, a cargo de la editorial mexicana Sexto piso, que tuviera a bien ofrecernos anteriormente Ágape se paga, la breve y bernhardiana novela póstuma de Gaddis, será todo un acontecimiento.  Hay que hacerse presentes, partícipes, y disfrutar.  Es un reto.

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