Esto es serio…

12 noviembre 2012

Comentarios en torno a la publicación de Homeless’s Hotel, el nuevo libro de Maurizio Medo

Por: J.

A estas alturas, reflexionando sobre las impresiones del viaje literario que hice con Homeless’s, recuerdo que hablamos su autor y yo del libro, en más de una ocasión, entre sonrisas, lo que hoy me resulta chocante.

Tengo el gusto de poder contar que, de algún modo, he sido testigo del proceso completo de creación, maduración y salida del nuevo libro de Maurizio.  Y confieso que me alegra bastante.  Cuando leí una de las últimas versiones, no recuerdo si la penúltima o la anterior, le dije a Maurizio que así como estaba, H.H. hubiera llamado mi atención, con sólo un paseo por sus páginas y cuatro líneas leídas.  Es algo que se nota.  Eso que a uno le ayuda a escoger en una librería, cuando a nuestro lado alguien nos dice que probemos con tal o cual libro, para medir en realidad la exigencia de nuestro pretendido consejero.

Homeless’s surge después de varias conversaciones en las que la posibilidad de escribir una novela le resultó, eso me dijo, realmente interesante.  Como todos sus proyectos, el probable para el caso era enorme.  Con sólo abordar ciertos apuntes que me mostró al cabo de unos días, quedé convencido.

Pero durante el proceso de acumulación de dicho material, notamos que algo que desde un principio marcaba el tono de los párrafos empezó a imponerse a lo demás, y lo convertía en otra cosa.  A su vez, era casi alarmante la endiablada facilidad con que le salían a Maurizio páginas y más páginas de “sólo apuntes”, digamos, sospechosamente sólidos.  Ya para entonces, creo, Homeless’s estaba en marcha y hasta las sugerencias que le había dado a su autor respecto del tratamiento de ciertos aspectos estructurales de novela planeada, las había adaptado él en eso nuevo que antes sólo veíamos asomarse y ahora lo era todo.

Retoques, decenas, cientos; ajustes, modificaciones significativas del orden de presentación de cada situación, del tono de varios pasajes, y la aparición de las imágenes, aquí, allá, mientras los versos golpeaban, cortaban, más potentes, precisos, partes de una sinfonía mayor que ya en ese momento, me hizo preguntarle a Maurizio, al asomarse el final de la empresa: ¿y ahora cómo diablos lo vas a presentar?

Ese problema de los géneros.

Entre sus páginas, Homeless’s concentra y luce, desafiante, varios puntos desde los que empezar la discusión: que si el poema épico va…, que si la novela resiste dejando de ser…, que si el documental y los formatos de video, y el silencio en las fotografías, y el otro como sujeto y personaje, el otro, entre la historia y la poesía, si en el recuerdo y el presente, o en el pasado, atrapado –y aquí vamos otra vez -como en las fotografías.

Son múltiples los niveles a que uno trasciende al internarse en la lectura de Homeless’s Hotel, y si bien es cierto que alguno es anunciado por el mismo título de una sección, no obsta, ninguno, el llevarnos a un internamiento más profundo de un verso al siguiente, de una sentencia a la siguiente línea de un personaje, de un canto blanco al pozo de una sombra en imagen.

Todo eso se notaba ya entonces.  Hoy que veo el libro terminado veo que es más.  Y pensar que hablábamos del texto sonriendo…

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